La Ignorancia / Milan Kundera
agosto 2, 2012

Cuando dos seres viven en la misma vivienda, se ven todos los días y, además, se quieren, sus conversaciones cotidianas van reajustando las dos memorias: por consentimiento tácito e inconsciente, dejan en el olvido amplias zonas de sus vidas y hablan y vuelven a hablar de unos cuantos acontecimientos con los que van tejiendo el mismo relato que, como una brisa entre las ramas, murmura por encima de sus cabezas y les recuerda continuamente que han vivido juntos.

La Ignorancia / Milan Kundera / 2000

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Amor, etcétera / Julian Barnes
noviembre 13, 2008

Madame Wyatt Amor y matrimonio. Los anglosajones siempre han creído que se casaban por amor, mientras que los franceses se casan para tener hijos o una familia, por posición social y por negocio. No, espera un minuto, me limito a repetir lo que ha escrito uno de vuestros expertos. Ella —era una mujer— dividía su vida entre los dos mundos, y al principio observaba, no enjuiciaba. Decía que para los anglosajones el matrimonio se fundaba en el amor, lo cual era absurdo porque el amor es anárquico y la pasión está condenada a extinguirse, y que eso no era una base sólida para el matrimonio. Por otra parte, decía, los franceses nos casamos por razones sensatas, racionales, de familia y patrimonio, porque a diferencia de vosotros admitimos el hecho necesario de que el amor no cabe dentro de la estructura del matrimonio. Por consiguiente, nos hemos asegurado de que sólo exista fuera de él. Esto, por supuesto, tampoco es perfecto; de hecho, en cierto sentido es igualmente absurdo. Pero puede que sea un absurdo más racional. Ninguna solución es ideal y ninguna cabe esperar que conduzca a la felicidad. Aquella experta era una mujer lúcida, y en consecuencia una pesimista.

Amor, etcétera/Love, etc./Julian Barnes 2000