La Conquista de lo Inútil / Werner Herzog

Mauch fue operado por el Dr. Parraga y nuestro extraordinariamente hábil cocinero hizo las suturas. Como toda la anestesia había sido usada en las casi ocho horas que se llevó la operación de los dos heridos por flechas, pronto Mauch estaba en agonía, y el analgésico local en aerosol no le servía de mucho. Sostuve su cabeza contra mí y una pared silenciosa de rostros nos rodeó. Mauch dijo que ya no soportaba más, iba a desmayarse, le dije que adelante. Creyó que por el dolor se iba a cagar en los pantalones, pero no se decidía por alguna de las opciones, al final no ocurrió ninguna de las dos. Por una corazonada mandé llamar a Carmen, una de las dos prostitutas que teníamos aquí para los leñadores y lancheros. De un empujón me hizo a un lado, enterró la cabeza de Mauch entre sus pechos y lo confortó con su adorable y suave voz. Ella se elevó por encima de su existencia diaria, develando su Pietà interior y Mauch pronto quedó en silencio. Durante la operación, que duró casi dos horas, le repetía una y otra vez, “Thomas, mi amor,” mientras el paciente se dejaba ir a su destino. Al estar mirándolos sentí un profundo afecto hacia los dos.

Párrafo rescatado y traducido por Héctor Covarrubias Martínez.

La Conquista de lo Inútil / Werner Herzog / 2010

Una respuesta

  1. Cuánta ternura en este párrafo. Gracias a Héctor por compartirlo. Me gustó mucho.

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