María dos Prazeres/ Gabriel García Márquez

Sólo cuando habían terminado, y mientras guar­daba otra vez los papeles en la cartera, el vendedor examinó la casa con una mirada consciente y lo es­tremeció el aliento mágico de su belleza. Volvió a mirar a María dos Prazeres como si fuera por pri­mera vez.
-¿Puedo hacerle una pregunta indiscreta? -preguntó él.
Ella lo dirigió hacia la puerta.
-Por supuesto -le dijo-, siempre que no sea la edad.
-Tengo la manía de adivinar el oficio de la gente por las cosas que hay en su casa, y la verdad es que aquí no acierto -dijo él-. ¿Qué hace usted? María dos Prazeres le contestó muerta de risa:
-Soy puta, hijo. ¿O es que ya no se me nota? El vendedor enrojeció.

María dos Prazeres/ Gabriel García Márquez / 1979

Párrafo rescatado por Marina Durán.


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