Los excluidos / Elfriede Jelinek

Sophie piensa, y así lo expone, que el excesivo énfasis que se pone sobre el libre albeldrío y la individualidad reconduce al cristianismo. Rainer, que todavía no ha superado el cristianismo y mantiene frecuentes conversaciones con curas, le pide que no hable de una manera tan irreverente de Dios, ya que todavía no ha llegado a la conclusión definitiva de que no exista. Además, de niño solía ayudar a misa. Acto seguido, Rainer se dispone a comentar el concepto de libre albedrío en el hombre, a lo que Sophie contesta que un intelectual es capaz de seguir defendiendo cosas semejantes incluso cuando se está muriendo de hambre. Rainer se defiende: yo soy ese tipo de intelectual del que hablas. Sophie dice que aspirar a la profesión de intelectual desemboca en la adopción de la ideología del intelectual. De repente toda problemática recibe una sobrecarga que resulta de la liberación de la producción material. Así se constituye un mundo deforme que se defiende de todo lo demás.

Los excluidos / Elfriede Jelinek / 2005

Párrafo rescatado por Ana Laura Soto.

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