En las nubes / Ian McEwan

El día transcurrió como había deseado. Durmiendo, bebiendo a lengüetazos un cuenco de leche, volviendo a dormir, comiendo un poco de comida para gatos que en realidad no era tan mala como cabía sospechar por su olor ( se parecía bastante al pastel de carne sin puré). Luego, otra pequeña siesta. Antes de que se hubiera dado cuenta, fuera, el cielo oscurecía y los niños volvían de la escuela. El niño William parecía agotado después de un día de escuela y peleas de patio. El gato niño y el niño gato se tumbaron juntos frente a la chimenea del salón. Qué extraño era, pensó el gato Peter, ser acariciado por una mano que el día anterior había sido suya. Se preguntó si el niño William era feliz con su nueva vida de escuela y autobuses, y con tener una hermana, una madre y un padre. Pero la cara del muchacho no dejaba traslucir nada. Era tan lampiña, sin bigotes y sonrosada, con unos ojos tan redondos que era imposible saber lo que decían.

El gato / En las nubes / Ian McEwan /1994

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