Me llamo Rojo / Orhan Pamuk

Soy un soltaní otomano de veintidós quilates. Llevo el glorioso sello de Su Majestad Nuestro Sultán, el Escudo del Mundo. Aquí, en este bonito café con el ambiente triste que siempre hay después de un funeral, Cigüeña, uno de los grandes maestros de Nuestro Sultán, acaba de pintar mi imagen pero, como es medianoche, no ha podido recubrirme con pan de oro. En fin, podéis completarla en vuestra imaginación. Mi imagen está aquí, pero yo estoy en la bolsa de ese gran maestro, del ilustrador Cigüeña. Ahora se pone en pie, me saca de la bolsa y me muestra a vosotros. Hola, hola, saludos a tan grandes artistas y al resto de los clientes. Mi brillo hace que se os dilaten las pupilas, os excita el reflejo de la llama del candil sobre mí y acabáis por envidiar al maestro Cigüeña, mi dueño. Tenéis razón, porque no hay otra medida del talento del ilustrador que yo.

Me llamo Rojo / Orhan Pamuk /1998


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